Enrique Egas, pero el patronazgo de la duquesa de Sessa hizo que se convirtiera en uno de los grandes iconos del renacimiento.
Considerado como Bien de Interés Cultural, es una verdadera obra de arte. Fundado por los Reyes Católicos en 1492 en Santa Fe y trasladado a Granada, comenzó a construir en el año 1504 sobre lo que habían sido las Huertas de Nublo de los reyes nazaríes.
Nuevamente la forma de "Cruz Latina" marca los simientos de la iglesia, trazado condicionante de la órden jerónima.
Arquitectura religiosa cristiana[editar]
La planta basilical, derivada de la basílica romana, se incorporó a la arquitectura paleocristiana con la cristianización del Imperio romano a partir del siglo IV. En la arquitectura bizantina se desarrolló la planta centralizada (como la planta de cruz griega), que se utiliza también en el arte carolingio. La planta de cruz latina fue común en la arquitectura religiosa de la cristiandad latinaen la Edad Media a partir del románico, al divulgarse el modelo de iglesia de peregrinación en el camino de Santiago. La cabecera de las iglesias se destacaba con un ábside, a veces multiplicado (absidiolos). De las iniciales cubiertas planas se pasó a las abovedadas, reservando el mayor desafío técnico: la cúpula, para espacios destacados. La cúpula de Santa Sofía de Constantinopla se planteó explícitamente como una superación del paganismo representado por la cúpula del Panteón de Roma. Las fachadas, inicialmente muy poco significativas, se fueron desarrollando cada vez más, acogiendo decoración escultórica y flanqueándose por torres, que también se disponían en otros puntos, especialmente en el crucero, donde en caso de no cubrirse con una cúpula, se levantaba un cimborrio.
Mientras que en Europa Oriental el monasterio desarrollaba sus propios modelos (monasterios del Monte Athos), en Occidente las reformas cluniacense (Monasterio de Cluny) y cisterciense(arquitectura cisterciense, en la transición del románico al gótico) fueron incorporando elementos arquitectónicos definitorios, como el claustro, el refectorio, la sala capitular, el scriptorium, etc.
Además de los diferentes elementos arquitectónicos, fueron evolucionando las concepciones de los espacios interiores y las soluciones técnicas para cubrir espacios cada vez más amplios, altos e iluminados.
En arquitectura hay edificios con una forma de planta denominada de cruz latina: corresponde al diseño utilizado en las iglesias en las que la nave mayor tiene más longitud que el transepto (el brazo menor). En el eje mayor se alinean el pórtico principal, el atrio, el altar mayor y el ábside.
Cuando ambas tienen la misma longitud se denomina de planta de cruz griega, uno de los modelos de planta centralizada, muy habitual en la arquitectura bizantina.
La planta de cruz latina es muy común en las iglesias de la cristiandad latina; y particularmente se desarrolló en las iglesias monásticas de los benedictinos medievales (Cluny y Cister) y en las denominadas iglesias de peregrinación del Románico en el Camino de Santiago.
La zona en la que se cruzan el brazo mayor y el brazo menor se denomina crucero, y la forma de su cubierta puede ser muy variada: distintos tipos de cruces de bóvedas (bóveda de arista, bóveda de crucería), cúpula, cimborrio, etc.; y se puede proyectar al exterior mediante distintos tipos de tejados, torres, chapiteles, etc.
El brazo mayor (y en ocasiones el menor) se suele dividir en varias naves, habitualmente un número impar, destacándose la central como nave mayor, y quedando a ambos lados las naves laterales que suelen tener menor altura. Esas naves laterales pueden prolongarse más allá del crucero y rodear por detrás al altar mayor, en lo que se conoce como deambulatorio. Los muros de la iglesia pueden articularse mediante capillas laterales. En el caso de la cabecera de la iglesia, puede tener un ábside semicircular (cubierto habitualmente con una exedra -media cúpula-) que a su vez puede complicarse con absidiolos adosados, bien al propio ábside, bien al brazo menor.
Es habitual la alineación astronómica de las plantas de cruz latina, para que el Este coincida con la cabecera (o ábside) y el Oeste con los pies (o pórtico); lo que permite efectos de iluminación destacados mediante ventanas más o menos amplias (óculos, rosetones, vidrieras).